domingo, 14 de junio de 2020


El bien, el mal y la Razón, de León Olive.

Capítulo 2

parágrafos: §1, §2, §3y §4


Dos concepciones opuestas sobre la ciencia y la tecnología


Los investigadores experimentan la necesidad de descubrir un proceso que dé prioridad a la comprensión y al sentido, que tenga en cuenta las interacciones, las motivaciones, las expectativas, las razones, las creencias, de los individuos. Un proceso calificado como Hermenéutico. Lo que es una tarea muy compleja.

Tres principios fundamentales de la corriente positivista

Método experimental

La orientación opuesta considera a las ciencias humanas como disciplinarias específicas, debido a las particularidades de su objeto de estudio, a saber, la conducta humana, por consiguiente, tiene que desarrollar una metodología propia, sin buscar su inspiración en las ciencias naturales. Los partidarios de estas corrientes tendrán en cuenta la estructura ideológica y el enraizamiento sociocultural de su disciplina. Potenciaran la investigación de tipo histórico vinculada a la originalidad irreductible de los acontecimientos y que recoge sobre todo datos cualitativos.



Los sistemas técnicos y científicos como sistemas de acciones intencionales

La puesta en práctica de procedimientos, de recogida de datos necesariamente cuantificables y medibles etc.

se utilice en ciencias humanas el método experimental cuyas características esenciales son: la elaboración y la puesta en práctica de planes experimentales estrictos.

Uno de los ejemplos más claros de cinismo ideológico lo constituye el cientificismo imperante en nuestras sociedades. En un artículo anterior hablábamos sobre la evolución que la relación entre ideología y ciencia había experimentado en el siglo XX. Vimos como a partir de la llamada revolución científica del siglo XVII, que había tenido su máximo exponente en Newton, la ciencia había entrado en la senda del conocimiento seguro, cosa que no había ocurrido con la filosofía. Algo que ya puso de manifiesto el propio Kant en el prólogo a su crítica de la razón pura



Este modo de acceso a lo real, llamado filosofía, quedó reducido una mera especulación dogmática empíricamente inverificable o ya en el siglo XIX devino pura legitimación retórica de posiciones ideológicas. Mientras que la ciencia nos otorgaba certeza, la ideología se convertía en fuente de querellas interminables. Ni tan siquiera la crisis de la fundamentación de las matemáticas y de la física a comienzos del siglo XX lograron desterrar la confianza plena en el cientificismo como único método fiable de acceso privilegiado a lo real.

Se llama pseudociencia o seudociencia a todas las formas de afirmación, creencia o práctica que aparenta ser científica sin serlo, es decir, sin seguir los pasos de verificación objetiva estipulados en el Método Científico. Por lo tanto, los postulados de una pseudociencia no pueden ser comprobados de manera fiable, ni tienen estatus científico oficial, ni están avaladas o legitimadas por ninguna institución del área.

Técnicas artefactos y sistemas técnicos

La ciencia se caracteriza por la adquisición del conocimiento mediante la observación y experimentación de la realidad, de manera empírica. Las pseudociencias, en cambio, se basan más en un sistema de creencias, juicios y medias verdades populares, que se mantienen siempre en una región incierta, a menudo infalsable, inverificable e incluso mística.

Los límites entre la ciencia y la pseudociencia tienen implicaciones políticas y filosóficas, y son vitales en asuntos de salud, derecho, política ambiental o educación científica. Sin embargo, muchas creencias pseudocientíficas están arraigadas y distribuidas largamente en personas de toda condición educativa y cultural.

La racionalidad científica es una forma de racionalidad colectiva de empírica que se distingue del racionalismo, entendido éste como “una confianza exagerada, ilimitada, en la infalibilidad de la razón”.

El razonamiento científico desconfía de la razón, pues muchas de las ideas “claras”, “plausibles” y “evidentes” han resultado no corresponder a la realidad. “Todo ha de ser comprobado y contrastado”. En otras palabras, el humano propone y la realidad dispone, lo que implica que la realidad tiene la última palabra.

La racionalidad teórica colectiva es algo reciente, es una novedad cultural, que tiene determinadas características como la consistencia, la objetividad, la provisionalidad, el progreso y la universalidad.

¿Constituyen un problema ético la transformación,la dominación y el control?

En cuanto a la consistencia respecta, es necesario que que se cumpla el criterio de consiliencia o convergencia, esto es, que los resultados arrojados mediante argumentos, inducciones, mediciones, y observaciones procedentes de diversos dominios del conocimiento y usando métodos distintos nos proporcionen resultados similares. “Esa coincidencia aporta una mayor fiabilidad y solidez al resultado en cuestión”. La divergencia de resultados y su incompatibilidad hace que se pierda la consistencia, haciendo los resultados inaceptables por ser contradictorios, este rechazo a la contradicción caracteriza a la racionalidad científica.

La objetividad implica que la representación subjetiva de la realidad sea verdadera. El segundo valor de la ciencia es “sin duda la verdad”. Para que una teoría científica sea aceptada en el modelo estándar se requiere contratación empírica. 

La provisionalidad a diferencia de la definitividad de los dogmas religiosos, o ideológicos, señala que los postulados de la ciencia tienen carácter temporal, al menos hasta que nuevos datos pongan en duda su objetividad. 

El progreso como característica de la racionalidad científica señala que hay una acumulación histórica de datos y de teorías que tratan de explicarlos u organizarlos. “Toda nueva teoría tiene que conservar tiene que conservar los resultados de la anterior en su ámbito comprobado”. Es muy probable que nuevas teorías vengan a desplazar a las teorías actuales pero siendo conservadoras con el “inmenso caudal de aplicaciones exitosas del aval modelo estándar.








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